El Ministerio de Defensa español ha permitido a los militares desplegados en la ciudad ocupada de Ceuta portar armas cargadas con munición real y usarlas en casos de legítima defensa, tras registrarse ataques dirigidos a patrullas militares en los últimos días, coincidiendo con la continua tensión derivada de la crisis migratoria que vive la ciudad.
Según reveló Marco Antonio Gómez, presidente de la Asociación de Soldados y Marineros Españoles, Defensa ha activado las "reglas de empeñamiento" para las fuerzas desplegadas en Ceuta y ha emitido instrucciones sobre el control de aglomeraciones y la autodefensa en caso de agresión.
El uso de armas se ha limitado a casos de legítima defensa y ante un peligro directo. Asimismo, se ha determinado que solo un soldado de cada patrulla (compuesta por cuatro o cinco militares) lleve una pistola o fusil cargado con munición real, mientras que el resto de los integrantes no dispondrá de munición, según lo informado por el periódico "El Español".
Esta medida se tomó tras registrarse lo que se describió como ataques que, según fuentes españolas, incluyeron el lanzamiento de piedras a patrullas militares y de botellas con líquidos inflamables o sustancias corrosivas. En uno de los incidentes, decenas de migrantes rodearon un vehículo militar y lo apedrearon, mientras que dos militares resultaron heridos leves en otro suceso. Las fuerzas de la Guardia Civil detuvieron a tres ciudadanos marroquíes en relación con los últimos acontecimientos.
Hasta la emisión de estas nuevas instrucciones, los soldados que patrullaban las calles de Ceuta participaban en patrullas desarmadas o portaban fusiles y pistolas sin munición real. Según la versión de la asociación, en uno de los incidentes los militares tuvieron que retirarse ante los agresores por carecer de medios para responder.
La Asociación de Soldados y Marineros valoró positivamente el principio de proporcionar munición real, pero consideró insuficiente asignar una sola arma cargada por patrulla, solicitando que se permita a todos sus miembros portar sus armas reglamentarias con munición. Asimismo, reiteró su reclamo de que los militares sean reconocidos como "agentes de la autoridad" para que puedan verificar identidades, realizar detenciones y contar con una cobertura legal más clara al usar la fuerza. El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, se reunió con representantes de la asociación y respaldó la concesión de este estatus a los militares.
La decisión refleja un cambio en la gestión de la crisis migratoria en Ceuta: se pasa de un despliegue militar de apoyo a la Policía y la Guardia Civil a una fase más delicada en la que la munición real entra en el equipamiento de las patrullas. Es un paso que abre un debate legal y de derechos humanos sobre los límites del papel del Ejército en la gestión de una crisis civil, los criterios de proporcionalidad en el uso de la fuerza y la distinción entre la necesaria defensa de los militares y la protección de la vida de los migrantes y civiles en una ciudad que vive una creciente tensión de seguridad y humanitaria.