España multiplica por 20 sus ventas de armas a Marruecos mientras crecen las voces que presentan su rearme como una amenaza

España ha multiplicado por más de veinte sus exportaciones de armamento a Marruecos respecto a 2021, hasta alcanzar los 8,3 millones de euros durante el primer semestre de 2026, una evolución que contrasta con el creciente discurso político y mediático español que presenta la modernización de las Fuerzas Armadas Reales como un potencial riesgo para la seguridad del país vecino, especialmente en relación con Ceuta y Melilla.

Los datos proceden de DataComex, el portal oficial de estadísticas del comercio exterior español, y han sido recogidos este fin de semana por varios medios españoles. Según las cifras publicadas, entre enero y junio de 2026 España exportó a Marruecos material militar por 8.338.941 euros, frente a los 390.901 euros contabilizados durante el mismo periodo de 2021.

El incremento supera así el 2.000 % si se utiliza como referencia 2021, precisamente el año en el que las relaciones entre Rabat y Madrid atravesaron una de sus mayores crisis diplomáticas tras la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, sin informar previamente a las autoridades marroquíes.

El grueso de las exportaciones contabilizadas durante el primer semestre de este año corresponde a la categoría de bombas, granadas y torpedos, que alcanzó un valor de 8.284.197 euros, frente a los 264.047 euros registrados en los primeros seis meses de 2021. En cambio, las ventas correspondientes a fusiles y rifles descendieron de 126.558 euros a 54.744 euros durante el mismo periodo comparado.

La comparación adquiere especial relevancia en un momento en el que una parte de la prensa española ha intensificado su atención sobre el proceso de modernización militar emprendido por Marruecos. En los últimos meses se han sucedido informaciones sobre el crecimiento de sus capacidades aéreas, los sistemas de defensa, los drones, la artillería de precisión y la profundización de su cooperación militar con Estados Unidos.

El debate ha llegado incluso a plantear cómo debería adaptar España su estrategia militar ante el fortalecimiento de las capacidades marroquíes. Medios españoles señalan que la modernización de las Fuerzas Armadas Reales no representa por sí misma un riesgo directo de guerra convencional con España, aunque consideraba que obliga a Madrid a revisar su postura estratégica ante la reducción de distancias entre las capacidades militares de ambos países en determinados ámbitos.

El rearme marroquí ha sido descrito además en determinados medios españoles como una «amenaza creciente», mientras algunas informaciones han relacionado directamente las adquisiciones militares del Reino con las reivindicaciones territoriales sobre Ceuta y Melilla.

Las cifras oficiales de comercio introducen, sin embargo, otro elemento en ese debate. España no permanece al margen del proceso de adquisición de material militar por parte de Marruecos, sino que sus propias exportaciones de defensa hacia el Reino han aumentado significativamente respecto a los niveles registrados durante la crisis bilateral de 2021.

La evolución tampoco ha sido lineal. Durante el primer semestre de 2022, las exportaciones españolas de armamento a Marruecos alcanzaron los 4,36 millones de euros; en 2023 descendieron hasta 1,01 millones; en 2024 aumentaron nuevamente hasta los 7,29 millones y en 2025 llegaron a 27,27 millones de euros, antes de situarse en 8,33 millones durante los seis primeros meses de este año.

La publicación de estas cifras ha llevado a Vox a exigir explicaciones al Gobierno de Pedro Sánchez. La formación de Santiago Abascal considera contradictorio que España autorice exportaciones de material militar a Marruecos mientras mantiene abierto el debate sobre la inmigración irregular hacia Ceuta y sobre las capacidades militares del Reino.

La lectura de Vox se inserta en una corriente política más amplia que durante los últimos años ha vinculado recurrentemente tres cuestiones diferentes, migración, reivindicaciones territoriales y modernización militar marroquí, para cuestionar la política seguida por el Ejecutivo español hacia Rabat.

Frente a ese discurso, las relaciones oficiales entre Marruecos y España se han movido desde 2022 en una dirección diferente. La superación de la crisis diplomática abrió una etapa de cooperación reforzada en seguridad, lucha contra el terrorismo, migración, economía y otros ámbitos estratégicos, mientras Madrid ha mantenido a Marruecos como uno de sus principales interlocutores en el Mediterráneo occidental.

El contraste muestra dos percepciones que conviven actualmente en España. Una corresponde a la relación institucional construida entre los dos gobiernos, basada en la consideración de Marruecos como socio estratégico y de seguridad; la otra emerge de sectores políticos y mediáticos que interpretan el fortalecimiento militar marroquí desde la lógica de una futura amenaza. Las cifras de DataComex colocan ahora ambas narrativas frente a frente.

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