Las relaciones energéticas entre Marruecos y España continúan consolidándose a través de un intercambio cada vez más intenso de productos estratégicos. Mientras las importaciones españolas de diésel procedente de Marruecos han alcanzado niveles inéditos en los últimos años, las exportaciones de gas natural desde la península hacia el Reino mantienen una tendencia ascendente desde la puesta en funcionamiento, en sentido inverso, del gasoducto Magreb-Europa en 2022.
Los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores) muestran que España ha adquirido en lo que va de 2026 unas 160.000 toneladas de diésel procedente de Marruecos, una cifra que prácticamente iguala las 175.000 toneladas importadas durante todo 2025. La evolución refleja un cambio significativo respecto a años anteriores, cuando este flujo comercial era prácticamente inexistente.
La progresión sitúa a Marruecos entre los suministradores de diésel con mayor crecimiento para el mercado español, en un contexto marcado por la diversificación de las cadenas de suministro energético y por la creciente integración de ambos mercados.
En paralelo, el comercio gasista entre ambos países también ha experimentado una transformación desde mediados de 2022. Ese año comenzó a utilizarse el gasoducto Magreb-Europa en sentido inverso para transportar gas desde España hacia Marruecos, después de que Argelia decidiera en octubre de 2021 no renovar el contrato que permitía el tránsito de gas argelino por territorio marroquí.
Desde entonces, el volumen de gas enviado desde España no ha dejado de aumentar. En 2022 se exportaron 1.882 gigavatios hora (GWh); en 2023 la cifra ascendió a 9.472 GWh; en 2024 alcanzó 9.703 GWh; y en 2025 llegó a 10.375 GWh. Durante los primeros meses de 2026, las exportaciones acumuladas se sitúan ya en 3.100 GWh, según los datos disponibles.
Esta evolución ha convertido a Marruecos en uno de los principales destinos del gas exportado desde España, únicamente por detrás de Francia, superando a mercados tradicionales como Italia y Portugal.
El cambio en los flujos energéticos responde a la reconfiguración del mercado regional tras el cierre del suministro argelino a Marruecos a través del gasoducto Magreb-Europa. Desde entonces, el sistema gasista español ha adquirido un papel relevante como plataforma para abastecer al mercado marroquí mediante infraestructuras ya existentes y el uso de plantas españolas de regasificación.
A esta creciente interdependencia en materia de hidrocarburos se suma el desarrollo de las infraestructuras eléctricas entre ambos países. El Gobierno español mantiene en su planificación de la red de transporte el proyecto de una tercera interconexión eléctrica submarina entre España y Marruecos, una actuación integrada en el plan de inversiones de Red Eléctrica para reforzar la capacidad de intercambio energético entre ambas orillas del Estrecho.
El coste estimado de esta infraestructura se ha incrementado desde los 216 millones de euros previstos inicialmente hasta alrededor de 400 millones, según la planificación actual. España y Marruecos cuentan ya con dos interconexiones eléctricas submarinas en funcionamiento, mientras que la futura conexión pretende aumentar la capacidad de intercambio y mejorar la estabilidad del sistema eléctrico de ambos países. El proyecto ha suscitado observaciones por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que ha solicitado una evaluación detallada de los beneficios que la inversión supondrá para los consumidores españoles.