La cobertura periodística de la severa crisis migratoria y fronteriza en el enclave español de Ceuta se ha convertido en un escenario de extrema tensión técnica y diplomática. Lo que comenzó como denuncias sobre trabas burocráticas a enviados especiales europeos ha derivado en un cruce sistemático de vetos y expulsiones de profesionales de la información por parte de las autoridades de ambos lados de la frontera.
Uno de los episodios más relevantes involucró al corresponsal del canal público italiano Tg2/RAI, Lorenzo Lo Basso, quien relató las severas restricciones sufridas a su llegada al puerto de Ceuta tras desembarcar desde la península ibérica. Según detalló el propio reportero en el programa Agorà Estate:
"Nos retuvieron durante horas y nos confiscaron el equipo. Anoche, sobre la una de la madrugada, desembarcamos, mostramos nuestros pasaportes italianos y entonces intensificaron los controles. Se percataron de las cámaras en el coche y nos dijeron que no podíamos entrar con nuestro equipo. Explicaron que era necesaria una declaración jurada, gratuita, que yo no había hecho porque nadie me había informado de ninguna restricción. Ya llevaba ocho días aquí durante la primera oleada de inmigración y nadie me controló ni a mí ni a mi equipo. Evidentemente, los controles se han endurecido".
El periodista italiano calificó la actuación de la aduana española de un intransigente "exceso de celo" que les obligó a abandonar el recinto portuario de madrugada a pie y sin su material de trabajo, tras denegárseles cualquier alternativa provisional antes de poder regularizar los trámites a la mañana siguiente.
Sin embargo, las restricciones al libre ejercicio de la prensa no se han limitado a los medios de comunicación de la Unión Europea. En el marco de esta misma crisis, las autoridades de la Policía Nacional y de la Aduana española impidieron la entrada a Ceuta de un equipo de la cadena pública marroquí 2M, restringiendo su acceso tanto por el paso fronterizo terrestre de El Tarajal como por la vía marítima desde Algeciras.
En lo que diversos observadores consideran una respuesta de reciprocidad diplomática en materia de control informativo, Marruecos actuó de manera similar horas después. Las autoridades de Marruecos denegaron el acceso y la cobertura a los equipos de la agencia EFE y de Televisión Española (TVE) que se encontraban en la localidad fronteriza de Fnideq (Castillejos), solicitándoles suspender las grabaciones y abandonar la zona por carecer de las autorizaciones requeridas para cubrir los operativos policiales.