Ganar un Mundial no solo supone levantar el trofeo más importante del fútbol, también representa una importante recompensa económica para los campeones. Sin embargo, la cifra anunciada por la FIFA no es la que finalmente acaba en el bolsillo de los jugadores.
España recibirá 50 millones de dólares (unos 43,6 millones de euros) por conquistar el Mundial 2026. De esa cantidad, la Real Federación Española de Fútbol tiene pactado destinar aproximadamente el 45% a la plantilla, lo que deja una prima individual cercana a los 755.000 euros brutos por jugador.
La cantidad final, no obstante, dependerá de un factor clave: la residencia fiscal de cada futbolista. En España, el IRPF tiene un tramo estatal y otro autonómico, por lo que dos jugadores con el mismo premio pueden terminar cobrando cantidades diferentes según la comunidad autónoma donde tributen.
En Madrid, donde el tipo marginal máximo es uno de los más bajos del país, un jugador pagaría alrededor de un 45,14%, por lo que de una prima bruta de unos 755.000 euros le quedarían aproximadamente 414.000 euros netos.
En Cataluña, la carga fiscal es superior. El tipo marginal alcanza el 50,14%, lo que reduce el premio hasta unos 376.000 euros netos por futbolista.
La situación cambia de nuevo en la Comunidad Valenciana. Aunque el Gobierno autonómico ha aprobado una rebaja del IRPF para rentas bajas y medias, las rentas más altas siguen soportando uno de los tipos máximos más elevados de España, cercano al 54%, por lo que un premio de estas características tendría una tributación incluso superior a la de Cataluña.
La diferencia no termina ahí. Los internacionales españoles que juegan en clubes extranjeros tampoco tributan igual. Su fiscalidad dependerá del país donde tengan fijada su residencia fiscal, aplicándose las normas vigentes en Estados como Reino Unido, Francia o Alemania.
En definitiva, ganar el Mundial puede convertir a los futbolistas en millonarios, pero el importe que realmente perciben varía de forma considerable según el lugar donde tributen. Mientras unos conservarán algo más de la mitad de la prima, otros perderán prácticamente la mitad en impuestos, una diferencia que vuelve a poner sobre la mesa el impacto de la planificación fiscal en el deporte profesional.