España fija la visita de Felipe VI a las ciudades ocupadas de Ceuta y Melilla 19 años después de la crisis diplomática con Marruecos

Los Reyes viajarán los días 13 y 14 de octubre, inmediatamente después de la Fiesta Nacional y apenas dos meses y medio después de la crisis migratoria de Ceuta. La última visita de un monarca español, en 2007, llevó a Rabat a llamar a consultas a su embajador en Madrid.

España ha fijado para los próximos 13 y 14 de octubre la visita de los reyes Felipe VI y Letizia a las ciudades ocupadas de Ceuta y Melilla, un desplazamiento que se producirá apenas dos meses y medio después de la crisis migratoria de finales de julio y en un momento en el que la cuestión de ambas ciudades ha vuelto a ocupar un lugar sensible en las relaciones entre Madrid y Rabat.

La Casa Real y el Gobierno español comunicaron este jueves, prácticamente al mismo tiempo, las fechas de un viaje acordado entre ambas instituciones. Los Reyes estarán en Ceuta el día 13 y en Melilla el 14, inmediatamente después de los actos de la Fiesta Nacional del 12 de octubre. Mientras tanto, Pedro Sánchez no acompañará a los monarcas y podría hacerlo el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres.

Será la primera visita de Felipe VI como jefe del Estado a las dos ciudades y la primera de un monarca español desde noviembre de 2007. Ese precedente adquirió entonces una dimensión diplomática considerable. Marruecos expresó su "total rechazo" al viaje de Juan Carlos I y la reina Sofía y llamó a consultas a su embajador en Madrid, Omar Azziman, después de pedir previamente a España que cancelara la visita.

El rey Mohammed VI endureció posteriormente la protesta y calificó aquel desplazamiento de "lamentable". La tensión se prolongó durante dos meses y obligó a las diplomacias de ambos países a trabajar en la recomposición de las relaciones. El entonces ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, viajó finalmente a Rabat en enero de 2008 para encauzar la crisis y facilitar el regreso del embajador marroquí.

Diecinueve años después, la visita de Felipe VI se produce en circunstancias distintas, aunque vuelve a afectar a uno de los asuntos sobre los que España y Marruecos mantienen posiciones enfrentadas. Madrid considera Ceuta y Melilla parte integrante de su territorio y rechaza cualquier discusión sobre su soberanía. Marruecos mantiene su reivindicación sobre ambas ciudades y ha defendido que la cuestión debe resolverse mediante el diálogo.

La crisis migratoria de los pasados 30 y 31 de julio devolvió esa discrepancia al primer plano. Durante las semanas posteriores, distintos dirigentes españoles acusaron a Marruecos de estar detrás de las entradas masivas, aunque no se han presentado públicamente pruebas concluyentes que acrediten esa responsabilidad. Rabat rechazó esas acusaciones y el ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, recordó en agosto que Ceuta y Melilla "siguen sobre la mesa", al tiempo que defendió el diálogo con España para abordar el contencioso.

La posibilidad de una visita real empezó entonces a formar parte del debate político español. Sánchez confirmó a finales de agosto que Felipe VI viajaría a ambas ciudades cuando se diesen las condiciones, después de que la oposición acusara al Gobierno de intentar impedir el desplazamiento.

La confirmación del viaje llega además apenas unos días después de que Felipe VI haya elevado el discurso sobre Ceuta al ámbito europeo. Durante la visita de Estado de Emmanuel Macron a España, el monarca calificó lo ocurrido este verano de "inaceptable" y describió la entrada masiva como un desafío de seguridad, orden público y carácter humanitario.

Felipe VI sostuvo ante el presidente francés que la frontera de Ceuta no es únicamente española, sino también una frontera exterior de la Unión Europea, y reclamó mayor "eficacia" y "solidaridad" entre los Estados miembros para protegerla. El pronunciamiento otorgó a la crisis de julio una proyección europea poco habitual en las intervenciones públicas de la Corona española.

El viaje de octubre dará ahora continuidad institucional a esa posición. La fecha tampoco pasa inadvertida: los Reyes llegarán a Ceuta un día después del 12 de octubre, jornada en la que Felipe VI presidirá en Madrid la Fiesta Nacional y el tradicional desfile.

Desde Ceuta, su presidente, Juan Jesús Vivas, ha recibido el anuncio como una demostración del respaldo del Estado. Vivas afirmó que Felipe VI es "la autoridad del Estado más implicada" en la situación de la ciudad y consideró que su presencia mostrará que "España está con Ceuta".

La ausencia de Sánchez ha abierto ya otro frente en la política interna española. El Partido Popular ha reprochado al presidente del Gobierno que no acompañe al jefe del Estado, aunque el programa definitivo todavía no ha sido publicado y el Ejecutivo podría estar representado por Ángel Víctor Torres.

El antecedente de 2007 obliga, en cualquier caso, a mirar también hacia Rabat. Aquella visita provocó una reacción inmediata de Marruecos, manifestaciones y la retirada temporal de su embajador. El entonces ministro marroquí de Exteriores, Taieb Fassi-Fihri, sostuvo posteriormente que España y Marruecos mantenían un "contencioso territorial" y defendió el diálogo frente a las "iniciativas unilaterales".

La situación bilateral de 2026 presenta, no obstante, importantes diferencias. España y Marruecos mantienen actualmente una cooperación especialmente estrecha en migración, seguridad y otros ámbitos, y Bruselas ha reiterado en plena crisis de Ceuta el carácter estratégico de su relación con Rabat. Por ello, el precedente de 2007 permite medir la sensibilidad política del viaje, pero no anticipar cuál será la respuesta marroquí esta vez.

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