Informes de medios españoles señalan que el gobierno de España ha aprobado un nuevo acuerdo militar para suministrar ocho aviones de transporte Airbus C295 a las fuerzas aéreas de Argelia, en un contrato que supera los 385 millones de euros. Esta decisión se produce después de tensiones políticas que han marcado las relaciones hispano-argelinas debido al conflicto del Sáhara.
Según informó el sitio “El Español”, las autoridades españolas han dado luz verde para la ejecución de este acuerdo en favor del ejército argelino, con Airbus encargado de la fabricación y entrega de los aviones, tras obtener la licencia oficial de Madrid en enero de 2025.
Se espera que los detalles de este acuerdo se incluyan en el informe oficial sobre exportaciones de armas españolas correspondiente a la primera mitad de 2025, el cual la Secretaría de Estado de Comercio de España tiene previsto presentar ante el Parlamento en el marco de la presentación de datos de la industria de defensa nacional y la evaluación del desarrollo de sus exportaciones militares.
Este acuerdo no representa la primera experiencia de Argelia con el modelo C295, ya que en 2004 adquirió seis aviones de este tipo. Dos de ellos se destinaron al transporte de personalidades oficiales, mientras que los otros cuatro se equiparon para llevar a cabo misiones de vigilancia marítima, convirtiendo a Argelia en uno de los primeros países africanos en adoptar este tipo de aeronaves.
Los datos oficiales indican que las exportaciones españolas de equipos de defensa alcanzaron aproximadamente 2.330 millones de euros durante la primera mitad de 2025, lo que representa un incremento cercano al 18 % en comparación con el mismo período del año anterior. Este crecimiento refleja la expansión sostenida del sector de la industria militar española en los mercados internacionales.
Esta negociación se produce tras la tensión en las relaciones entre Madrid y Argelia en los últimos años, luego de que en 2022 Argelia decidiera suspender sus vínculos diplomáticos y comerciales con España, después de que el gobierno español anunciara su apoyo a la iniciativa de autonomía propuesta por Marruecos para resolver el conflicto del Sáhara bajo la soberanía marroquí.
En aquel momento, Argelia consideró que la posición de España representaba un cambio en la política tradicional de Madrid respecto al conflicto, por lo que retiró a su embajador de la capital española y, posteriormente, anunció la suspensión del tratado de amistad y cooperación firmado entre ambos países, además de implementar medidas económicas que afectaron al comercio bilateral.
El gobierno español rechazó estas medidas, considerándolas unilaterales, y aseguró que su posición sobre la cuestión del Sáhara se enmarca dentro de su orientación diplomática, sin afectar sus relaciones bilaterales con Argelia, antes de que los canales de comunicación se restablecieran de manera gradual.