La evolución favorable registrada durante la madrugada en los incendios que afectan a la Sierra Oeste de la Comunidad de Madrid podría verse comprometida este lunes por un cambio en las condiciones meteorológicas. Los servicios de Emergencias 112 han advertido de que las rachas de viento, que podrían alcanzar los 30 kilómetros por hora a lo largo de la jornada, dificultarán las labores de extinción y obligarán a extremar la vigilancia sobre los frentes aún activos.
Tras una noche marcada por un descenso de las temperaturas, un aumento de la humedad y una menor intensidad del viento, los equipos desplegados lograron contener parcialmente el avance de las llamas y reducir su intensidad. No obstante, las autoridades consideran que la previsión meteorológica para las próximas horas podría favorecer nuevos focos y complicar la consolidación del perímetro afectado.
Según informó Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid, las zonas que presentan mayores dificultades operativas son el entorno del río Cofio, la urbanización El Encinar del Alberche, en el municipio de Villa del Prado, y las urbanizaciones situadas al sur del embalse de San Juan, en San Martín de Valdeiglesias, donde continúan concentrándose buena parte de los esfuerzos del dispositivo de extinción.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, afirmó en una declaración a la prensa que la situación evoluciona de forma «positiva», aunque insistió en que los avances son todavía lentos debido a las condiciones meteorológicas. Tras presidir en Navalcarnero una reunión del Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias (CECOD), el titular de Interior destacó que la mejora observada responde principalmente al intenso trabajo de los servicios de emergencia y no a una evolución favorable del tiempo.
El operativo continúa coordinando medios terrestres y aéreos para evitar que el fuego vuelva a ganar intensidad en un escenario especialmente delicado, después de que los incendios declarados entre las comunidades de Madrid, Castilla y León y Castilla-La Mancha hayan arrasado ya decenas de miles de hectáreas y obligado a evacuar numerosas localidades durante los últimos días.