Hasta donde pudo sostenerlo Yassine Bono, Marruecos siguió creyendo. El guardameta marroquí levantó un muro durante una hora, detuvo un penalti a Kylian Mbappé y desesperó una y otra vez a una Francia lanzada al ataque. Pero ni siquiera la actuación sobresaliente del portero de los Leones del Atlas bastó para frenar a una selección francesa que terminó imponiendo su enorme potencial ofensivo para vencer por 2-0 este jueves en Boston y sellar su clasificación para las semifinales del Mundial de 2026.
El conjunto dirigido por Mohamed Ouahbi afrontó el desafío con orden y sacrificio, consciente de que enfrente tenía a uno de los grandes favoritos al título. Francia monopolizó la posesión desde el pitido inicial y convirtió a Bono en el gran protagonista del encuentro. El meta respondió con reflejos extraordinarios a los intentos de Mbappé, Dayot Upamecano y Désiré Doué, antes de protagonizar la acción de la noche al detener, en el minuto 28, un penalti lanzado por el capitán francés. Marruecos resistía gracias a su guardameta, aunque apenas encontraba espacios para inquietar a Mike Maignan y sufría para salir de la presión ejercida por los hombres de Didier Deschamps.
La resistencia marroquí se mantuvo hasta el comienzo de la segunda parte, cuando el dominio francés terminó encontrando recompensa. En el minuto 60, Mbappé recibió en la frontal, dejó atrás a su marcador y colocó un disparo ajustado al palo para abrir el marcador e igualar a Lionel Messi como máximo goleador del torneo con ocho tantos. Seis minutos después llegó el golpe definitivo. Ousmane Dembélé culminó una brillante acción individual con un remate cruzado que superó a Bono y dejó el partido prácticamente sentenciado.
Mohamed Ouahbi buscó cambiar el rumbo del encuentro con la entrada de Sofyan Amrabat y Soufiane Rahimi, y en el tramo final los Leones del Atlas ofrecieron una versión más ofensiva. Ounahi obligó a intervenir por primera vez a Maignan con un disparo desde la frontal y Neil El Aynaoui estuvo cerca de recortar distancias con un cabezazo que se marchó junto al poste. Sin embargo, la reacción llegó demasiado tarde ante una Francia que nunca perdió el control del partido y que incluso dispuso de ocasiones para ampliar la ventaja.
El pitido final puso fin al recorrido de Marruecos en el Mundial, aunque no borró la excelente imagen ofrecida por el combinado marroquí durante el campeonato. Los Leones del Atlas vuelven a marcharse entre las mejores selecciones del planeta, mientras Francia confirma su candidatura al título y ya espera en las semifinales al vencedor del duelo entre España y Bélgica.