El Real Madrid Club de Fútbol ha impuesto estrictas normas de control en su grada de animación de cara al partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones contra el Manchester City, programado para este miércoles por la noche en el Santiago Bernabéu.
Entre las medidas más polémicas se encuentra la prohibición de banderas nacionales, incluidas la de España, Cuba, Polonia y Mongolia, permitiéndose únicamente enseñas del Real Madrid y bufandas blancas o moradas. Los aficionados deberán asistir uniformados de blanco, permanecer en su sector asignado y seguir los cánticos únicamente coordinados por los responsables de la grada.
Estas disposiciones se producen tras la sanción de la Unión de Federaciones Europeas de Fútbol, que multó al club con 15.000 euros y ordenó el cierre parcial de 500 localidades de la tribuna sur inferior, donde se ubica la grada de animación, debido a comportamientos racistas o discriminatorios durante el partido de vuelta ante el Benfica, cuando se registraron imágenes de individuos realizando el saludo nazi el pasado 25 de febrero.
Las peñas Veteranos y Primavera Blanca, responsables de la animación organizada, han transmitido a sus miembros la importancia de la disciplina, cohesión y cumplimiento estricto de las normas, advirtiendo que cualquier incumplimiento podría derivar en sanciones individuales o colectivas, incluso afectando a las peñas.
La reacción de los aficionados no se ha hecho esperar, generándose indignación en redes sociales y llamados a llenar el estadio con banderas rojigualdas, desafiando las restricciones del club. La situación evidencia la tensión entre la gestión institucional y la libertad de expresión de los seguidores, y plantea interrogantes sobre cómo equilibrar seguridad, disciplina y tradición en la animación del club.