El PSOE se desmarca de las concentraciones por Ceuta y denuncia su «utilización partidista»

El PSOE ha decidido no participar en las concentraciones convocadas para el próximo 2 de septiembre ante los ayuntamientos españoles en solidaridad con Ceuta, al considerar que la iniciativa está siendo utilizada políticamente por el Partido Popular. La decisión llega después de varias jornadas de movilizaciones ciudadanas y episodios de violencia que han elevado la tensión en torno a la crisis migratoria que atraviesa la ciudad desde finales de julio.

La posición socialista figura en el comunicado número 268 de la Secretaría de Política Municipal del PSOE, fechado en Madrid el 29 de agosto de 2026, y dirigido a los secretarios generales autonómicos, responsables de Organización y Política Municipal y portavoces socialistas en los ayuntamientos. La dirección federal explica que ha preparado además una serie de notas informativas para que sus cargos dispongan de argumentos con los que defender la posición del partido ante las mociones que el PP está presentando en los municipios.

El documento, firmado por la vicesecretaria general del PSOE, María Jesús Montero; la secretaria de Organización, Rebeca Torró, y el secretario de Política Municipal, Juan Francisco Serrano, establece expresamente que el partido no secundará las concentraciones.

«Desde el Partido Socialista mostramos nuestra más profunda condena y rechazo a toda forma de manipulación política y violencia, sin equidistancias ni ambigüedades», señala el texto, antes de advertir de que la violencia «nunca puede ser parte de la solución ni puede servir para alimentar la confrontación y deteriorar la convivencia».

En este sentido, el PSOE explica su decisión de no participar en las movilizaciones del 2 de septiembre y resume su posición con el lema recogido en el comunicado: «Ceuta sí. Su utilización partidista, no». Los socialistas insisten en que su negativa a sumarse a la convocatoria no supone un distanciamiento respecto a la ciudad: «Estamos con el pueblo de Ceuta, con los/as ceutíes, pero no toleramos la utilización partidista y electoral de una crisis humanitaria».

La controversia tiene su origen en la iniciativa de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), presidida por la alcaldesa de Jerez de la Frontera, María José García-Pelayo, del PP. La Federación convocó para el próximo 2 de septiembre, a las 20.00 horas, concentraciones ante las puertas de los ayuntamientos españoles, coincidiendo con el Día de Ceuta, como muestra de solidaridad con la ciudad y sus habitantes.

El PSOE cuestiona, sin embargo, el procedimiento seguido para organizar la convocatoria. En su comunicación interna sostiene que la presidenta de la FEMP la promovió «de forma unilateral», sin acuerdo con el resto de grupos políticos representados en la Federación, y considera que con ello se ha vulnerado el funcionamiento democrático de la organización municipalista.

La dirección federal va más allá y acusa directamente al PP de utilizar políticamente la FEMP y las federaciones territoriales de municipios «para ir en contra del Gobierno de España» y convertir la situación de Ceuta en un elemento de «movilización y confrontación política». El documento sostiene asimismo que los cargos municipales socialistas están afrontando una situación especialmente compleja por la crisis y acusa a los populares de tratar de aprovechar políticamente ese escenario.

La objeción no procede únicamente del PSOE. Los grupos Socialista, Izquierda Unida-Compromís-Comuns-Podemos, ERC y Junts en la FEMP ya habían cuestionado conjuntamente varias decisiones adoptadas por García-Pelayo en relación con Ceuta, entre ellas la convocatoria del 2 de septiembre. Estas formaciones sostienen que decisiones de esta naturaleza deben pasar por los órganos de la Federación y buscar el consenso entre los grupos que la integran.

La negativa socialista ha abierto, a su vez, otro pulso con el PP. El vicesecretario de Política Autonómica y Municipal de los populares, Elías Bendodo, anunció este domingo que su partido promoverá movilizaciones en aquellos municipios gobernados por el PSOE que decidan no secundar la convocatoria. Según Bendodo, las concentraciones «no son contra nadie», sino que pretenden respaldar a los ceutíes y reclamar la recuperación de la normalidad.

La disputa nacional presenta, sin embargo, un matiz significativo cuando se observa la posición adoptada por los propios socialistas en Ceuta. Apenas dos días antes, el PSOE ceutí se había sumado al resto de fuerzas de la Asamblea, PP, Vox, MDyC y Ceuta Ya, para aprobar por unanimidad una declaración institucional en la que las movilizaciones ciudadanas destinadas a reclamar la recuperación de la normalidad fueron calificadas de «legítimas y plenamente justificadas». El mismo documento reclamaba que las protestas se desarrollaran de manera pacífica y ordenada y rechazaba «con total rotundidad» cualquier forma de violencia o vandalismo.

Esta distinción entre el derecho a manifestarse y el rechazo a la violencia se ha convertido en uno de los ejes del debate durante los últimos días. El PSOE de Ceuta había reconocido la indignación y el hartazgo existentes entre una parte de la población y expresado su respeto por las movilizaciones, pero al mismo tiempo condenó los actos violentos, los insultos contra las fuerzas de seguridad, los llamamientos al boicot y los intentos de impedir la asistencia humanitaria a los migrantes.

La posición llegó después de que algunas de las protestas derivaran en incidentes. El jueves, manifestantes se desplazaron hasta la playa de Benítez, donde fueron destruidos y quemados varios asentamientos improvisados utilizados por migrantes que permanecían en la ciudad. Durante la misma jornada, un grupo de personas trató de impedir el paso de un vehículo de Cruz Roja encargado de distribuir alimentos y agua, en medio de una situación que requirió la intervención de las fuerzas de seguridad. Posteriormente, parte de los concentrados se desplazó hacia la zona de El Trampolín, otro de los puntos donde se encontraban migrantes.

El viernes, en cambio, cientos de personas volvieron a recorrer las calles de Ceuta en una nueva movilización que transcurrió sin incidentes, mientras desde distintos ámbitos institucionales se multiplicaban los llamamientos a impedir que el malestar generado por la crisis derivara en nuevos enfrentamientos.

La convocatoria del 2 de septiembre se convierte de este modo en un nuevo escenario del enfrentamiento político provocado por la gestión de la crisis. Mientras la FEMP presenta las concentraciones como una muestra de respaldo del municipalismo español a Ceuta, el PSOE considera que el PP ha utilizado una institución que representa a ayuntamientos de distinto signo político para impulsar una movilización contra el Gobierno. Los populares rechazan esa interpretación y han anunciado que mantendrán las concentraciones, incluso en aquellos municipios gobernados por los socialistas que decidan no secundarlas.

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