La cuenta atrás hacia las próximas elecciones generales ya ha comenzado, aunque la fecha continúe siendo una incógnita que solo Pedro Sánchez puede despejar. Mientras el presidente del Gobierno mantiene en su mano el calendario electoral, los partidos empiezan a mover ficha, afilan sus estrategias y tratan de evitar que la campaña les sorprenda con el pie cambiado.
En ese contexto, La Razón informa de que la dirección nacional del Partido Popular estudia la posibilidad de plantear a Vox un acuerdo para que la formación de Santiago Abascal no concurra en determinadas provincias donde la división del voto del centro-derecha podría acabar favoreciendo al PSOE y a sus socios parlamentarios debido al funcionamiento del sistema D'Hondt. La iniciativa se encuentra todavía en una fase muy inicial, pero refleja que en Génova ya se trabaja con distintos escenarios para optimizar el rendimiento electoral del bloque conservador.
El planteamiento parte de una premisa conocida por los estrategas de los grandes partidos: en las circunscripciones que reparten pocos diputados, la fragmentación del voto puede resultar más costosa que la pérdida de unos cuantos miles de papeletas. En esos territorios, una candidatura que no alcanza representación puede terminar facilitando, indirectamente, la obtención de un escaño por parte del adversario político.
Según el citado diario, la dirección popular considera que, si Vox renunciara a presentarse en algunas provincias concretas, una parte significativa de ese electorado podría concentrarse en las listas encabezadas por Alberto Núñez Feijóo. El objetivo sería convertir esos votos dispersos en escaños adicionales para el bloque de la derecha y, al mismo tiempo, arrebatárselos al PSOE o a otras fuerzas que actualmente compiten por ellos.
La hipótesis no es nueva. De acuerdo con las mismas informaciones, el PP ya intentó explorar una fórmula similar antes de las elecciones generales de 2023 y también en algunos procesos autonómicos. Desde Génova se llegó a plantear a Vox que no presentara candidaturas en ocho provincias donde la competencia entre ambas formaciones podía perjudicar las posibilidades del conjunto del bloque conservador. Sin embargo, la propuesta fue rechazada de plano por el partido de Santiago Abascal.
Entre los casos que manejan los populares figuran Girona y Lleida. Según sus cálculos, el PP se quedó entonces a alrededor de un millar de votos de obtener un diputado adicional en cada una de esas circunscripciones. En ambas provincias, los resultados obtenidos por Vox fueron suficientes para impedir que el voto del espacio político de la derecha se concentrara en una sola candidatura, circunstancia que, según el análisis interno del partido, terminó beneficiando al bloque de la izquierda y a las formaciones independentistas.
La misma lógica se extendería a otras provincias de reducido tamaño electoral, donde el reparto de pocos escaños convierte cada papeleta en un elemento decisivo. León, Burgos o La Rioja aparecen entre los territorios en los que el PP considera que una menor competencia dentro del mismo espacio ideológico podría modificar el equilibrio parlamentario. Los cálculos manejados por la dirección popular apuntan a que una estrategia de concentración del voto habría permitido sumar hasta cinco diputados más en el Congreso durante las elecciones de 2023.
Ese escenario habría situado al bloque integrado por PP, Vox y UPN con 173 diputados, una cifra que habría dejado la mayoría absoluta prácticamente al alcance de la mano. En un Parlamento tan fragmentado como el actual, cinco escaños pueden marcar la diferencia entre depender de complejas negociaciones o disponer de una mayoría suficiente para formar Gobierno.
Desde la dirección popular reconocen, según recoge La Razón, que resulta necesario "optimizar votos" en determinadas circunscripciones. En Génova interpretan que las distintas fuerzas de la izquierda trabajan ya para reagrupar su electorado y minimizar la pérdida de representación parlamentaria, por lo que consideran imprescindible diseñar una estrategia que evite que la división del voto conservador termine jugando en contra de sus intereses.
No obstante, sobre el papel la operación presenta importantes obstáculos. El principal reside en la escasa predisposición que ha mostrado Vox en anteriores ocasiones para aceptar un acuerdo de estas características. La formación de Santiago Abascal sostiene que cualquier pacto de este tipo supondría renunciar a consolidar su propio proyecto político en favor del Partido Popular, una posibilidad que ha descartado sistemáticamente cada vez que ha sido planteada.
Además, el contexto electoral actual es muy distinto al de hace tres años. La mayoría de los sondeos publicados durante los últimos meses sitúan a Vox en una posición de crecimiento, con expectativas que superan ampliamente la representación obtenida en las elecciones de 2023. Ese escenario reduce aún más los incentivos para que el partido renuncie a competir en parte del territorio nacional, especialmente cuando aspira a ampliar su peso parlamentario y reforzar su autonomía política frente al PP.
A ello se añade otro elemento que también observan algunos analistas electorales. Diversos estudios demoscópicos detectan una modesta, aunque constante, transferencia de voto procedente del PSOE hacia Vox. Aunque ese flujo resulta limitado, permite a la formación de Abascal ampliar su base electoral en determinados territorios y reforzar su argumento de que su presencia también puede contribuir, de forma indirecta, a debilitar al bloque de la izquierda.
Más allá de que la propuesta llegue o no a materializarse, el simple hecho de que el Partido Popular estudie este tipo de escenarios refleja hasta qué punto la próxima batalla electoral se librará también en los despachos. Antes incluso de que Pedro Sánchez apriete el botón de la convocatoria, los partidos ya empiezan a dibujar el tablero sobre el que se disputará una de las elecciones más decisivas de los últimos años, conscientes de que, en algunas provincias, la diferencia entre gobernar o permanecer en la oposición puede depender de apenas unos miles de votos.