No es solo una duda de futuro; es el temor a que Rabat vuelva a 'robarle' un talento a la RFEF en sus propias narices lo que ha encendido la ira de la afición.
Para entender la magnitud de la tormenta que cae sobre Thiago Pitarch, hay que pronunciar una palabra que hoy en día provoca escalofríos en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF): Marruecos. La ola de indignación y el linchamiento mediático que está sufriendo el canterano del Real Madrid no se deben a una simple respuesta ambigua; se deben al pánico colectivo de una afición que se siente revivir su peor pesadilla.
El motivo del monumental enfado de la hinchada española tiene nombres y apellidos muy recientes. El madridismo y la afición de la Selección aún tienen la herida abierta por el 'Caso Brahim Díaz', donde la agresividad y el magnetismo del proyecto de los 'Leones del Atlas' terminaron seduciendo al malagueño ante la pasividad española. Ver que otra de las grandes joyas de Valdebebas, concentrado con la Sub-19, deja la puerta abierta a la Federación Marroquí (FRMF) ha sido interpretado como una bofetada de realidad.
El vecino que no da tregua
La afición española no soporta la idea de que España sea utilizada simplemente como un "escaparate" o un segundo plato mientras los jugadores esperan la llamada de Rabat. En las redes sociales, el foco de la ira contra Pitarch radica ahí: consideran intolerable que un futbolista que se ha formado en las categorías inferiores de España muestre esa "tibieza" ante el interés de Marruecos, un país que deportivamente está compitiendo de tú a tú con España en la captación de talento bicolor (como ya ocurrió con Achraf Hakimi o Ez Abde).
"Marruecos se mueve rápido y nuestros jugadores lo saben", se quejan los aficionados en la plataforma X. Lo que ha desatado la locura es el temor real a que, tras el Europeo, el entorno del jugador anuncie su cambio de federación. Para la grada, que Pitarch no cerrara la puerta con un "No" rotundo al combinado marroquí es la prueba de que el cortejo de la FRMF ya está dando sus frutos, y eso, a las puertas de una final europea con España, ha sido visto como una traición intolerable induced por el 'factor Marruecos'.