El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, salió este jueves en defensa de Marruecos durante su comparecencia en la Comisión Mixta de Seguridad Nacional y rechazó de forma tajante las acusaciones que atribuyen a Rabat algún papel en la entrada masiva registrada en Ceuta el pasado 30 de julio. «No hay ninguna evidencia de que Marruecos haya liderado o impulsado la entrada masiva», afirmó, al tiempo que reclamó a los grupos parlamentarios que dejen de lanzar «insinuaciones y ataques» contra el Reino sin pruebas.
Bolaños fue especialmente contundente al responder tanto al Partido Popular como a ERC, a cuyos representantes reprochó recurrir a «bulos», «insidias» y «sospechas» sobre Marruecos. El ministro llegó a pedir que no se «falte al respeto» a un país con el que, subrayó, España debe «cooperar y tener buenas relaciones de vecindad», una formulación que supone uno de los respaldos más claros expresados por el Ejecutivo español a Rabat desde el inicio de la crisis de Ceuta.
El responsable de Presidencia respaldó además la versión defendida por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, frente a las discrepancias surgidas con la titular de Defensa, Margarita Robles, sobre la información previa disponible antes de la llegada masiva. Según Bolaños, el Gobierno «no tenía información ni precisa ni anticipada» sobre la magnitud de lo que iba a ocurrir en Ceuta, descartando así que existiera un aviso concreto que hubiera permitido anticipar la dimensión de la crisis.
Durante la comparecencia, Bolaños atribuyó la entrada masiva a la difusión de dos mensajes falsos en redes sociales, según los cuales la frontera se encontraba abierta y las personas que accedieran a Ceuta a nado no podían ser devueltas tras una reciente sentencia del Tribunal Supremo. El ministro no identificó, sin embargo, a los responsables de la difusión de estos mensajes ni volvió a señalar a las redes de tráfico de personas, aunque insistió en desvincular a Marruecos de cualquier responsabilidad directa.
La intervención del ministro contrastó con las acusaciones formuladas desde la oposición. La portavoz del PP, Cuca Gamarra, acusó a Marruecos de haber «consentido o alentado» la entrada masiva y llegó a preguntar al Gobierno «qué le deben» a Rabat y «a qué le tienen miedo». Desde Junts, Josep Pagès retomó las sospechas vinculadas al caso Pegasus y cuestionó «qué sabe Marruecos» sobre miembros del Ejecutivo español.
Frente a estas acusaciones, Bolaños mantuvo una línea clara de defensa de la relación bilateral y rechazó convertir la crisis de Ceuta en un nuevo frente de confrontación con Marruecos. Su intervención se produce en un momento en el que sectores políticos y mediáticos españoles han intensificado las críticas contra Rabat, mientras el Gobierno trata de preservar la cooperación migratoria y de seguridad con el Reino.
En paralelo, el Ejecutivo español mantiene como prioridad la repatriación y la reagrupación familiar de los migrantes que permanecen en Ceuta, garantizando, según Bolaños, los derechos tanto de los adultos como de los menores para facilitar su retorno a Marruecos. El ministro no fijó, no obstante, ningún plazo para completar este proceso.
La comparecencia deja así dos líneas claramente diferenciadas dentro del debate político español: por un lado, la oposición que insiste en señalar a Marruecos como responsable o facilitador de la crisis; por otro, el Gobierno, que descarta que existan pruebas en ese sentido y reivindica la necesidad de proteger la relación con Rabat frente a acusaciones que considera infundadas.