Marruecos reforzará sus capacidades de detección de submarinos y minas marinas con dos embarcaciones no tripuladas de última tecnología.
El Gobierno de los Países Bajos ha dado luz verde a la exportación de dos embarcaciones marítimas no tripuladas (USV) a Marruecos. El acuerdo de defensa, valorado en 13 millones de euros, no solo contempla el suministro de los buques, sino también sistemas de sensores de última generación, piezas de repuesto, programas de formación y soporte técnico, además de la transferencia tecnológica para su mantenimiento y operación.
La Real Marina de Marruecos será la beneficiaria de este sistema, diseñado principalmente para misiones de defensa que incluyen la detección de submarinos y minas marinas. De este modo, la armada podrá explorar zonas de alto riesgo sin exponer directamente a las tripulaciones. Aunque no se ha revelado la identidad del fabricante neerlandés, se ha confirmado que el contrato incluye avanzados sistemas de control y navegación.
Especificaciones técnicas y autonomía
Estas embarcaciones cuentan con más de 11 metros de eslora (longitud) y unos 2,5 metros de manga (ancho). Su peso ronda las nueve toneladas, alcanzando las diez cuando están completamente equipadas y con el depósito lleno. Debido a sus dimensiones, pueden ser transportadas a bordo de fragatas, lo que les otorga una gran flexibilidad operativa.
En el apartado técnico, los drones disponen de dos sistemas de propulsión independientes que garantizan el regreso automático al buque nodriza o a la base naval en caso de fallo en uno de los motores. Pueden operar de forma continua hasta cuatro días. Durante las misiones, la embarcación se despliega en la zona de operaciones para calar un sónar a gran profundidad —capaz de detectar objetivos submarinos mediante ondas sonoras— con la opción de incorporar un sónar remolcado para ampliar el área de rastreo.
Un salto cualitativo para la Marina Real
Esta adquisición cobra especial relevancia, ya que la Marina Real marroquí no disponía hasta ahora de buques especializados en la lucha contra minas marinas, dependiendo principalmente de equipos de buzos de combate para garantizar la seguridad en puertos e instalaciones navales.
Se prevé que estos nuevos medios refuercen la seguridad de puertos estratégicos como Tánger Med y Nador West Med, clave dada su cercanía al Estrecho de Gibraltar y a las principales rutas del comercio marítimo global, donde cualquier amenaza podría alterar las cadenas de suministro internacionales.
Asimismo, el acuerdo impulsa la soberanía tecnológica marroquí: la transferencia de conocimientos permitirá a los técnicos locales realizar labores de inspección, mantenimiento y reparación dentro del Reino, reduciendo la dependencia externa y fomentando el desarrollo nacional en tecnologías de sónar, sensores y navegación autónoma.