Los pasillos del Congreso de los Diputados de España han sido escenario esta semana de maniobras políticas impulsadas por corrientes afines al frente separatista "Polisario", con el objetivo de presionar al Gobierno de Pedro Sánchez y arrastrarlo hacia posturas hostiles contra Marruecos. Sin embargo, el intento ha fracasado y el debate ha quedado pospuesto, en medio del apego de Madrid al "equilibrio y la diplomacia" en sus relaciones con Rabat.
En detalle, medios de comunicación españoles han revelado que el Gobierno central en Madrid ha decidido retirar y aplazar una pregunta de control que le había sido dirigida para la sesión de este miércoles. Dicha cuestión fue presentada por el partido vasco EH Bildu con el fin de conocer la postura española respecto a las recientes operaciones de seguridad llevadas a cabo por las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos mediante drones contra elementos armados del Polisario en la zona de amortiguamiento.
La Presidencia del Gobierno español (La Moncloa) ha justificado la retirada de la pregunta y su aplazamiento para la próxima semana por la ausencia del ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, subrayando que este expediente es de naturaleza soberana y delicada, por lo que no procede que el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, responda en su lugar en la sesión de hoy. Asimismo, la cuestión ha sido sustituida por otra de carácter local relativa al sector de la justicia y los derechos lingüísticos.
A pesar de los intentos de los partidos afines a la tesis separatista de instrumentalizar la tribuna parlamentaria para incomodar al Ejecutivo, los observadores coinciden en que la postura del Gobierno español refleja un claro deseo de Madrid de evitar cualquier interferencia en las sólidas relaciones estratégicas, económicas y de seguridad que le unen con el Reino de Marruecos.
Estos acontecimientos parlamentarios se enmarcan en un contexto de profunda indignación en el seno de la cúpula del "Polisario", cuyo líder, Brahim Gali, ha lanzado un duro ataque contra el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, acusándole de "mirar para otro lado" y de aplicar un presunto "doble rasero".
La frustración de los separatistas radica en la negativa del Gobierno español a condenar las operaciones sobre el terreno de Marruecos, en contraste con la rapidez con la que Madrid condenó, hace pocas semanas, los ataques con proyectiles perpetrados por el frente contra la ciudad de Smara, en el Sáhara Marroquí. Esto es considerado por los expertos como una prueba de la "realpolitik" que caracteriza actualmente la postura española desde su reconocimiento de la seriedad y credibilidad de la propuesta de autonomía marroquí como única solución al conflicto regional artificial.
Cabe recordar que la retirada de la pregunta ha permitido al Gobierno español ganar tiempo y evitar hoy un choque directo con sus socios de la coalición gubernamental, por un lado, y mantener la estabilidad y preservación de su asociación ejemplar con Rabat, por otro, en un momento en que las relaciones hispano-marroquíes atraviesan uno de sus periodos de mayor esplendor a nivel diplomático y de seguridad.