El Grupo Banco Mundial y el Gobierno de Marruecos lanzaron oficialmente un nuevo Marco de Asociación (CPF) para el periodo 2026-2035, una estrategia de cooperación dotada con 15.000 millones de dólares que busca acelerar la transformación del modelo económico marroquí mediante la creación de empleo, el fortalecimiento del sector privado y el impulso de reformas estructurales orientadas a un crecimiento más inclusivo y resiliente.
El nuevo programa, que amplía a diez años el horizonte de colaboración entre ambas partes, se apoya en una estrategia conjunta que integra los instrumentos del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), la Corporación Financiera Internacional (IFC) y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA). El objetivo es canalizar financiación, asistencia técnica y conocimiento para facilitar la transición hacia una economía con mayor protagonismo de la inversión privada, en línea con el Nuevo Modelo de Desarrollo de Marruecos.
La hoja de ruta se articula en torno a tres prioridades estratégicas. La primera persigue mejorar la productividad y la competitividad empresarial mediante la eliminación de obstáculos regulatorios, el fortalecimiento de la competencia y una mayor facilidad de acceso a la financiación, especialmente para las pequeñas y medianas empresas y las compañías lideradas por mujeres. Asimismo, el Banco Mundial aspira a movilizar inversión privada hacia sectores de alto valor añadido y elevado potencial de generación de empleo, como las energías renovables, las infraestructuras, la industria, la agroalimentación, el turismo y la sanidad.
El segundo eje está dirigido a reducir las desigualdades territoriales y reforzar la resiliencia frente al cambio climático. Para ello, el programa contempla inversiones en infraestructuras, conectividad y gestión de los recursos hídricos, incluyendo proyectos de desalación y agricultura climáticamente inteligente. El Banco Mundial advierte además del riesgo de que cerca de 1,9 millones de personas puedan verse obligadas a desplazarse del medio rural a las ciudades antes de 2050 como consecuencia de las sequías recurrentes, por lo que plantea medidas destinadas a fortalecer la resiliencia económica de las zonas rurales y apoyar la economía social y solidaria.
La tercera prioridad se centra en el desarrollo del capital humano mediante el apoyo a las reformas de la educación, la formación profesional, la sanidad y la protección social. Entre las actuaciones previstas figuran la modernización del sistema educativo, la adaptación de la formación a las necesidades del mercado laboral, la ampliación de la cobertura sanitaria y el impulso de la denominada economía de los cuidados, concebida como una herramienta para crear empleo, especialmente en áreas semiurbanas y rurales, y favorecer una mayor participación de las mujeres en la actividad económica.
El nuevo marco supone además un cambio de enfoque en la cooperación entre Marruecos y el Grupo Banco Mundial, que mantienen una relación de más de 65 años. Tras décadas centradas en financiar infraestructuras, agricultura y grandes reformas en ámbitos como la educación, la sanidad y la protección social, la institución considera que el país entra ahora en una nueva etapa, en la que el principal objetivo será consolidar un modelo de crecimiento impulsado por el sector privado y orientado a la creación de empleo sostenible.
El Banco Mundial considera que la creación de empleo será el indicador transversal para evaluar el éxito de esta estrategia durante la próxima década, junto con la movilización de inversión privada y la mejora del acceso a servicios públicos esenciales. La ministra marroquí de Economía y Finanzas, Nadia Fettah, calificó el nuevo marco como "un hito en el desarrollo del país", al combinar financiación pública y privada con las principales reformas económicas. Por su parte, el vicepresidente del Banco Mundial para Oriente Medio y Norte de África, Ousmane Dione, subrayó que extender la cooperación a diez años refleja una apuesta por transformaciones estructurales de largo recorrido, alejadas de la lógica de los ciclos cortos de proyectos.