Mientras los acordes de música suave recorren los salones del histórico hotel El Palace Barcelona, en pleno centro de Barcelona, y las lámparas de cristal iluminan las reuniones discretas de la élite europea, pocas personas imaginan que tras la elegancia de sus muros se esconde una historia mucho más compleja que la del lujo que lo hizo famoso.
Durante décadas, este emblemático establecimiento no solo fue sinónimo de exclusividad y hospitalidad de alto nivel. También acabaría vinculado a una trama internacional relacionada con la fortuna de uno de los empresarios más influyentes de la Argelia contemporánea: Ali Haddad.
Un símbolo del lujo europeo

Ubicado en la Gran Vía de les Corts Catalanes, el hotel fue inaugurado en 1919 y durante muchos años fue conocido como el Ritz de Barcelona, inspirado en el modelo de lujo creado por el pionero suizo César Ritz.
En aquella época, Barcelona buscaba consolidarse como una gran capital cultural y turística europea. El hotel pronto se convirtió en uno de los principales centros sociales de la ciudad, acogiendo a monarcas, artistas y figuras internacionales.
Entre sus huéspedes destacaron personalidades como el artista español Salvador Dalí, el escritor estadounidense Ernest Hemingway y la célebre cantante y bailarina Josephine Baker, además de acoger eventos y fiestas que reunían a la élite cultural y económica de la ciudad.
Sin embargo, tras su fachada clásica y su historia centenaria, el hotel terminaría conectado con un episodio mucho más reciente vinculado a la política y la economía argelina.
La llegada de Ali Haddad
En 2011, la propiedad del hotel pasó a manos del empresario argelino Ali Haddad, una de las figuras más influyentes durante el mandato del expresidente argelino Abdelaziz Bouteflika.

Para muchos ciudadanos argelinos, la adquisición de un hotel histórico en Europa por parte de un empresario cercano al poder no fue vista simplemente como una inversión inmobiliaria, sino como un símbolo de la creciente brecha entre la riqueza de la élite económica vinculada al régimen y la realidad social del país.
Mientras grandes contratos de infraestructura generaban enormes beneficios para ciertos empresarios, miles de jóvenes argelinos seguían enfrentando altos niveles de desempleo, lo que empujó a muchos a intentar emigrar hacia Europa —incluida España— en precarias embarcaciones conocidas popularmente como “barcos de la muerte”.
El ascenso de un imperio empresarial
Nacido en 1965 en Tizi Ouzou, Haddad se graduó como ingeniero civil en la Universidad Mouloud Mammeri. Tras sus primeros contratos en obras públicas durante la década de 1990, fundó junto a sus hermanos el grupo constructor ETRHB, que acabaría convirtiéndose en una de las mayores empresas de obras públicas de Argelia.
A lo largo de los años, su imperio empresarial se expandió hacia múltiples sectores, incluyendo medios de comunicación, deporte, industria automotriz, agricultura y fertilizantes. En 2000 fundó el grupo mediático Media Times News, propietario de varios periódicos y canales de televisión, consolidando así su influencia no solo en la economía sino también en la opinión pública argelina.

empresarios más poderosos de Argelia. Este ascenso estuvo estrechamente ligado a su relación con figuras influyentes del entorno político argelino, incluido Saïd Bouteflika, hermano del presidente, considerado durante la última década como una de las figuras más poderosas del régimen.
Del poder a la caída
El estallido del movimiento popular argelino en 2019 marcó un giro radical en la vida política y económica del país. Las protestas que llevaron a la renuncia del presidente Bouteflika también precipitaron la caída de varios empresarios vinculados al antiguo sistema político. El 31 de marzo de ese mismo año, Ali Haddad fue detenido en la frontera entre Argelia y Túnez cuando intentaba abandonar el país; en su vehículo, las autoridades encontraron dinero en efectivo y documentación irregular. Posteriormente, Haddad fue acusado de corrupción, falsificación de documentos y evasión de divisas, y trasladado a la prisión de El Harrach en Argel
El hotel en el centro del debate político
Años después, el destino del hotel en Barcelona volvió a atraer la atención política. En octubre de 2025, el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune mencionó durante un discurso la recuperación de activos en el extranjero, citando un hotel en Barcelona como ejemplo del retorno de bienes presuntamente vinculados a la corrupción. Sin embargo, investigaciones periodísticas publicadas por el diario La Vanguardia señalaron que la realidad jurídica detrás del caso era más compleja, con procesos legales aún en curso y la participación de distintas entidades financieras y jurídicas internacionales

"Ali Haddad, empresario argelino, ha sido señalado como una de las figuras más influyentes del país, vinculado a un amplio imperio financiero y a acusaciones de corrupción entre militares, políticos y empresarios."
Según estas informaciones, la transferencia del hotel no se produjo mediante una confiscación judicial, sino a través de un mecanismo financiero conocido como dación en pago, mediante el cual el propietario renuncia al activo para saldar deudas financieras. De este modo, la propiedad pasó al Fondo Nacional de Inversión de Argelia, sin que existiera una sentencia de confiscación dictada por la justicia española, aclarando así la complejidad jurídica que rodea al caso
Una red de inversiones más amplia
El caso del hotel de Barcelona sería solo una pieza dentro de un entramado mayor de inversiones vinculadas a empresarios cercanos al antiguo poder argelino.
Según distintas investigaciones, Haddad también habría participado en proyectos inmobiliarios y empresariales en otras ciudades españolas, como Alicante y Granada, lo que plantea interrogantes sobre la magnitud real de las inversiones procedentes de Argelia en el mercado inmobiliario español durante las últimas dos décadas. Otros empresarios argelinos vinculados a la élite económica del país, como Mohieddine Tahkout, también habrían intentado expandir sus inversiones hacia España, antes de enfrentar procesos judiciales en Argelia.
Entre el lujo y la política
Hoy, el hotel El Palace sigue siendo uno de los grandes símbolos del lujo histórico de Barcelona. Sin embargo, su historia reciente, documentada por diversas investigaciones periodísticas, también refleja la compleja relación entre política, poder económico y capitales internacionales. Detrás de sus elegantes salones y su prestigio centenario, el edificio permanece como un recordatorio de cómo algunas fortunas construidas en contextos políticos turbulentos pueden acabar dejando huellas inesperadas en las capitales europeas. Y aunque parte de la historia ya ha salido a la luz, muchas preguntas siguen abiertas sobre el destino final de estos activos y sobre el verdadero alcance de las inversiones vinculadas a la élite económica argelina en Europa.