La presidencia argelina anunció ayer jueves que Abdelmadjid Tebboune ha decidido reactivar el Tratado de Amistad, ¨Buena Vecindad y Cooperación¨ firmado entre Argelia y España en 2002.
El anuncio se produjo durante su recepción al ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, quien realizó una visita oficial a Argelia.
Este paso se produce después de un período de tensión que ha durado desde junio de 2022. En ese momento, Argelia decidió suspender la aplicación del tratado a raíz del anuncio de Madrid de su apoyo a la iniciativa de autonomía.
El momento de este paso plantea una lectura más amplia. Esta trasciende el marco bilateral. Llega después de una experiencia diplomática en la que Argelia ha dependido de la presión económica y del uso de la carta del gas. El objetivo era influir en la posición española sobre el tema del Sahara.
Las medidas adoptadas entonces incluyeron la retirada del embajador argelino en Madrid. También se suspendió el comercio. Esto resultó en una clara disminución del intercambio económico entre los dos países.
A pesar de ello, la posición española se mantuvo constante. Esto demostró la limitación de este tipo de presión para cambiar posiciones políticas. España y otros países consideran estas posiciones parte de sus orientaciones estratégicas.
Además, la tensión entre Argelia y España se reflejó en los intereses económicos mutuos. Esto es especialmente relevante dada la importancia del mercado europeo para Argelia. La continuación de la ruptura resultó costosa para ambas partes. Esto explica la tendencia a reactivar el tratado y reabrir los canales de diálogo.
El periódico "El País" había señalado anteriormente que el regreso del embajador argelino a Madrid fue impulsado por varias razones. La más importante es la búsqueda de soluciones comunes a problemas bilaterales. Entre ellos figuran la inmigración ilegal y la expansión de las organizaciones yihadistas en la región del Sahel. También destaca el deseo de Argelia de diversificar su economía.
Las mismas fuentes informaron que el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, enfureció a los funcionarios argelinos. Esto ocurrió cuando se negó a abordar el tema del Sahara durante una visita programada a Argelia hace aproximadamente dos años.
Este hecho llevó a la cancelación de la visita en el último momento. Como consecuencia, las relaciones entre Madrid y Argelia volvieron a un estado de "silencio", según la prensa española. En ese momento, el ministro español era considerado una persona "no deseada" por Argelia.
Por el contrario, las relaciones entre Marruecos y España se han orientado hacia el fortalecimiento de la cooperación en los campos económico y comercial. Esto ocurrió especialmente después de que Madrid anunciara en 2022 su apoyo a la iniciativa de autonomía marroquí en el Sahara. La consideró "la más seria, realista y creíble para resolver el conflicto".
Este posicionamiento fortaleció la cooperación bilateral. También abrió nuevas perspectivas para la coordinación entre los dos países. Esto se tradujo recientemente en la celebración de la 13ª sesión de la Comisión Conjunta Superior.