El último enfrentamiento futbolístico entre las selecciones de España y Francia trascendió el ámbito deportivo para convertirse en un inesperado foco de tensión diplomática entre ambos países. El origen de la polémica se sitúa en una columna de opinión escrita por el expresidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en el diario El Debate antes de la semifinal. Bajo el título "Hoy llegó el desquite", Rajoy analizó el encuentro y afirmó que el combinado francés contaba con "una plantilla de altísimo nivel", pero añadió: "Eso sí, sin franceses". Esta declaración, interpretada como una alusión al origen multicultural de los futbolistas de la selección francesa, provocó una rápida reacción de rechazo en París, donde miembros del Ejecutivo francés calificaron las palabras de "racistas", una postura a la que se sumó también el partido ultraderechista Agrupación Nacional.
La repercusión de las afirmaciones del expresidente obligó a intervenir al actual jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, quien desautorizó públicamente las palabras de Rajoy mediante un mensaje en sus redes sociales, defendiendo que la pertenencia a una nación se mide por el arraigo y el trabajo, y no por el color de piel. Posteriormente, Sánchez aprovechó un viaje oficial a París para disculparse personalmente ante la primera dama francesa, Brigitte Macron. Tras el partido, que concluyó con una victoria española por 0-2, Rajoy publicó un segundo artículo titulado "Hay que tener buen humor" en el que declinó retractarse, enmarcó su comentario previo en la ironía y criticó las disculpas del Gobierno de Sánchez, señalando que las autoridades francesas "no piden perdón por nada"