Desde el pasado 1 de julio, los trabajadores en Colombia que presten sus servicios durante los domingos y días festivos cuentan con un nuevo alivio económico. La reforma laboral ha puesto en vigencia un incremento en el recargo dominical y festivo, el cual asciende del 80% al 90% sobre el valor de la hora ordinaria.
El presidente de la República, Gustavo Petro, celebró la medida a través de sus redes sociales, señalando que el objetivo principal es "aumentar la justicia laboral" y propiciar una mayor unidad familiar y tiempo libre para los ciudadanos. Con esta modificación, un empleado que reciba una tarifa estándar por hora verá un incremento sustancial en su remuneración total al trabajar en días de descanso obligatorio.
Además de este ajuste salarial, el Ministerio de Trabajo recordó que el próximo 15 de julio se completará la reducción gradual de la jornada laboral máxima en el país, la cual pasará de 44 a 42 horas semanales sin que esto implique una reducción en los salarios de los contratados.
Por su parte, sectores de la oposición y gremios económicos han manifestado su preocupación ante el impacto de estas reformas. Según argumentan, el incremento de los costos operativos podría obligar a los pequeños comercios a cerrar durante los fines de semana o reducir su personal para mantener la viabilidad financiera.