El ex enviado personal del Secretario General de las Naciones Unidas para el Sáhara, Christopher Ross, afirmó que la resolución 2797 del Consejo de Seguridad ha introducido un cambio significativo en la manera en que la comunidad internacional aborda el conflicto regional, que se prolonga desde hace casi cinco décadas.
En un artículo de opinión publicado en el sitio Dialogue Initiatives, Ross explicó que la nueva resolución ha modificado la dinámica del proceso político al adoptar un enfoque basado en la iniciativa de autonomía propuesta por Marruecos como base para las negociaciones.
Ross, quien ocupó el cargo de enviado personal del Secretario General de la ONU para el Sáhara entre 2009 y 2017, señaló que el Consejo de Seguridad expresó en su última resolución su aprecio por la disposición de Estados Unidos a acoger negociaciones destinadas a apoyar la misión del enviado de la ONU. Según explicó, este gesto abrió la puerta a un papel más activo de Washington en la facilitación de las conversaciones y en el impulso del proceso político.
Un nuevo papel para Estados Unidos
De acuerdo con Ross, este desarrollo llevó a una transformación en el papel del enviado personal del Secretario General, que pasó de ejercer un liderazgo directo en el proceso político a desempeñar una función de “copatrocinio”, después de que Estados Unidos asumiera la iniciativa en la organización y acogida de las rondas de negociación entre las partes implicadas.
El ex diplomático estadounidense considera que este cambio se produce en un contexto en el que el Consejo de Seguridad parece haber abandonado la postura que él describe como “relativamente neutral”, mantenida desde 2003. En su lugar, la nueva resolución adopta un enfoque diferente que reconoce la propuesta marroquí de autonomía como base para avanzar en el proceso político, al considerarla una de las opciones más realistas para resolver el conflicto.
En este sentido, Ross subrayó que la resolución no incluyó ninguna referencia a la propuesta de celebrar un referéndum de autodeterminación, defendida tradicionalmente por el Frente Polisario, lo que, a su juicio, constituye un desarrollo significativo que refuerza la centralidad de la propuesta marroquí en el marco de las negociaciones.
Un enfoque que incluye a los países vecinos
Ross también destacó que la resolución adopta un enfoque que coincide con la propuesta marroquí al no establecer una distinción clara entre las dos partes directamente implicadas en el conflicto y los países vecinos que participan en el proceso político, en referencia a Argelia y Mauritania. No obstante, el ex enviado subrayó que el objetivo sigue siendo alcanzar una solución política final, consensuada y que garantice alguna forma de autodeterminación para los habitantes del Sáhara.
Reuniones diplomáticas discretas
En el marco de la implementación de la resolución, Ross reveló que Estados Unidos tomó la iniciativa de organizar una serie de reuniones diplomáticas no anunciadas durante los meses de enero y febrero con el objetivo de reactivar el proceso de negociación tras casi siete años de estancamiento.
La primera reunión tuvo lugar a mediados de enero en Washington, en la sede del Departamento de Estado. Posteriormente se celebró una segunda ronda los días 8 y 9 de febrero en la embajada estadounidense en Madrid, antes de que Washington volviera a acoger una tercera reunión los días 23 y 24 de febrero.
Según el artículo, en estos encuentros participaron representantes de alto nivel de las partes implicadas, entre ellos el asesor estadounidense para asuntos árabes y africanos, Masad Polus, así como el representante permanente de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz. También participó el actual enviado personal del Secretario General de la ONU para el Sáhara, Staffan de Mistura.
Participación de las partes implicadas
Las reuniones contaron asimismo con la presencia de una delegación marroquí encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, e integrada por el director de la Dirección General de Estudios y Documentos, Mohammed Yassine Mansouri, y el embajador representante permanente de Marruecos ante la ONU, Omar Hilale.
Además, participaron delegaciones del Frente Polisario, Argelia y Mauritania.
Ross señaló que estos encuentros constituyen las primeras reuniones de nivel ministerial dedicadas exclusivamente a abordar el asunto del Sáhara. No obstante, las deliberaciones se desarrollaron en un clima de total discreción, sin comunicados oficiales, y la información disponible se limita a algunas filtraciones que reflejan, en gran medida, las posiciones tradicionales de las distintas partes.
Posiciones divergentes
De acuerdo con el análisis recogido en el artículo, Marruecos considera que la nueva resolución confirma que la iniciativa de autonomía representa la base realista para resolver el conflicto.
Por su parte, el Frente Polisario sostiene que su participación en las conversaciones no implica la aceptación de la propuesta marroquí y continúa defendiendo la celebración de un referéndum de autodeterminación.
Argelia, en cambio, insiste en que no es una parte directa en el conflicto y afirma participar en el proceso político en calidad de observador, aunque se muestra dispuesta a contribuir a la búsqueda de una solución acordada entre Marruecos y el Polisario. Mauritania, por su parte, mantiene una política que describe como de “neutralidad positiva”.
Un posible desarrollo de la propuesta de autonomía
En su análisis, Ross también mencionó informaciones publicadas por un medio español según las cuales Marruecos habría preparado un documento ampliado sobre su iniciativa de autonomía. El texto, que tendría alrededor de cuarenta páginas y habría sido elaborado en coordinación con varios asesores del rey, incluiría detalles adicionales sobre los mecanismos de aplicación de la propuesta.
Según esa fuente, el documento podría haber servido de base técnica para los debates durante la reunión celebrada en Madrid, donde se habría acordado la creación de un comité técnico permanente de expertos encargado de estudiar la propuesta y preparar el terreno para futuras negociaciones. Ross subrayó, sin embargo, que estas informaciones no han sido confirmadas por otras fuentes.
El papel de Estados Unidos
Ross citó también declaraciones del asesor del presidente estadounidense para asuntos árabes y africanos, Masad Paulus, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich. En ellas, el responsable estadounidense afirmó que Washington trabaja en el marco de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, aunque su posición nacional difiere en algunos aspectos.
Paulus señaló que la participación de las cuatro partes en las reuniones constituye un indicador positivo para avanzar en el proceso político. Añadió que la cuestión de la autonomía concierne principalmente a las negociaciones entre Marruecos y los habitantes del Sáhara, mientras que el papel de Argelia y Mauritania consiste en apoyar el proceso político sin intervenir directamente en sus detalles.
El funcionario estadounidense también destacó el desarrollo de las relaciones entre Washington y Argelia, mencionando la firma de un acuerdo de cooperación en defensa y seguridad hace aproximadamente un año, que describió como un paso importante en el marco de una asociación a largo plazo entre ambos países.
El papel de la ONU y el futuro del proceso
Por su parte, el portavoz de las Naciones Unidas confirmó que el enviado personal del Secretario General continúa participando activamente en el proceso político. De hecho, Staffan de Mistura copresidió la última reunión celebrada en Washington junto con representantes estadounidenses.
Según explicó, los encuentros permitieron mantener discusiones profundas sobre el conflicto partiendo de la iniciativa marroquí de autonomía, tal como se establece en la resolución del Consejo de Seguridad. Aunque calificó las conversaciones de alentadoras, reconoció que el camino hacia una solución definitiva sigue siendo largo.
Ross considera que la reanudación de las reuniones tras años de estancamiento constituye un paso positivo, especialmente después de que el Polisario y Argelia aceptaran sentarse en la misma mesa con Marruecos y Mauritania. Sin embargo, advirtió que alcanzar un acuerdo final seguirá siendo un proceso complejo debido a la naturaleza del conflicto y a su larga duración.
Presión diplomática antes de la renovación de MINURSO
En este contexto, el ex diplomático estima que Estados Unidos está presionando para avanzar rápidamente hacia un posible acuerdo marco en los próximos meses, posiblemente antes de la renovación del mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), prevista para el próximo mes de octubre.
Además, recordó que el Consejo de Seguridad solicitó al Secretario General de la ONU la preparación de una revisión estratégica sobre el futuro de la misión antes de finales de abril, lo que podría ejercer presión adicional sobre las partes implicadas para avanzar en las negociaciones.
Una fórmula entre autonomía y autodeterminación
Ross concluye que el éxito de cualquier acuerdo futuro dependerá de la capacidad de las partes para encontrar una fórmula que combine el principio de autonomía con alguna forma de autodeterminación para los habitantes del Sáhara. A su juicio, cualquier solución solo será sostenible si cuenta con la aceptación de las principales partes implicadas en el conflicto.
Cabe recordar que Christopher Ross, diplomático estadounidense con más de dos décadas de experiencia en el norte de África y que ocupó cargos en Libia, Argelia y Marruecos, fue objeto de controversia durante su mandato como mediador de la ONU. En su momento, Marruecos criticó lo que consideraba un enfoque desequilibrado en su gestión del expediente, hasta el punto de que el embajador marroquí ante las Naciones Unidas, Omar Hilale, llegó a describirlo como “el mejor diplomático que Argelia ha tenido en los últimos cuarenta años”.