Ante la llegada continuada de miles de migrantes desde las costas marroquíes a Ceuta, el Gobierno local ha solicitado al Ejecutivo de Pedro Sánchez el cierre de la frontera con Marruecos, la activación de la situación de interés para la seguridad nacional y un refuerzo inmediato de los medios de seguridad, en un contexto que las autoridades locales califican de "extraordinaria gravedad".
La petición fue acordada durante una reunión extraordinaria de la Junta de Portavoces, en la que participaron todas las fuerzas con representación en la Asamblea ceutí. El presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, trasladó posteriormente al jefe del Gobierno español la "crudeza y gravedad" de la situación en una conversación telefónica, en la que también reclamó medidas excepcionales para contener una presión migratoria que, según advirtió, supera ya la capacidad de respuesta local.
Como primera respuesta, el presidente del Gobierno confirmó el desplazamiento urgente del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a Ceuta para evaluar sobre el terreno la evolución de la crisis y coordinar las actuaciones del Estado. No obstante, el Ejecutivo reiteró que la petición formulada por la ciudad se refiere a la declaración de una situación de interés para la seguridad nacional, prevista en la Ley de Seguridad Nacional, y no a la declaración de emergencia contemplada en la legislación de protección civil.
Según los datos facilitados por el Ejecutivo ceutí, alrededor de 1.500 personas han llegado a la ciudad durante la última semana, una cifra equivalente a cerca del 2 % de su población. Entre ellas se encuentran unos 700 menores no acompañados, mientras que el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) y los recursos de acogida para menores se encuentran ampliamente desbordados.
La situación se agravó durante la jornada de este jueves, cuando centenares de personas lograron acceder a Ceuta tanto a nado por el espigón fronterizo del Tarajal como bordeando la infraestructura fronteriza hasta alcanzar territorio español. Entre los recién llegados había familias, mujeres y menores, lo que obligó a desplegar un amplio dispositivo de la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Policía Local para garantizar la seguridad y evitar el colapso de los accesos a la ciudad.
Las imágenes recuerdan inevitablemente a la crisis migratoria de mayo de 2021, cuando entre 12.000 y 15.000 personas cruzaron la frontera en apenas dos días. Aunque el volumen actual es inferior, las autoridades locales advierten de que, si se mantiene el ritmo de llegadas, Ceuta podría afrontar en pocas semanas un escenario de presión comparable.
Mientras, el Gobierno español subrayó que las fuerzas de seguridad marroquíes mantienen una cooperación "permanente y leal" con España y que sus actuaciones han impedido que un número aún mayor de personas alcanzara Ceuta durante los últimos días.
Juan Jesús Vivas reclamó una revisión del marco jurídico vigente tras las recientes resoluciones del Tribunal Supremo que han limitado las devoluciones inmediatas de los migrantes que acceden a nado a la ciudad. A su juicio, el actual contexto exige adaptar los instrumentos legales y reforzar los mecanismos de coordinación entre administraciones para responder a una presión migratoria que ya trasciende el ámbito local y plantea un desafío de alcance nacional.