Las autoridades competentes y diversas organizaciones civiles continúan haciendo un seguimiento de las repercusiones humanas derivadas del intento de cruce masivo hacia la ciudad de Ceuta registrado a finales de julio. El suceso se saldó con el fallecimiento de varios jóvenes que intentaban migrar en condiciones meteorológicas y marítimas extremadamente peligrosas.
Según los informes forenses preliminares, la mayoría de los fallecimientos se produjeron por ahogamiento, hipotermia o por la aglomeración provocada por la multitud al intentar alcanzar la costa desde las zonas colindantes a la localidad de Castillejos (Fnideq).
Mientras fuentes del Instituto de Medicina Legal de Ceuta señalan que se han realizado 82 autopsias a cuerpos recuperados en el lado español, estimaciones de organizaciones ONG especializadas elevan el balance total en ambos lados de la frontera a unas 141 personas. Las autoridades oficiales mantienen la cautela respecto a estas cifras a la espera de que concluyan las investigaciones y los análisis genéticos bilaterales.
Identificación forense y pruebas genéticas
Para gestionar la logística de la crisis, se habilitó de forma provisional una morgue en el antiguo Hospital Militar de Ceuta con el fin de albergar los cuerpos y completar los exámenes forenses. Hasta la fecha, las autopsias e identificaciones directas han permitido determinar la identidad de seis de los fallecidos, procedentes de distintas localidades marroquíes.
En cuanto a los 76 cadáveres restantes, se han extraído sus muestras genéticas e información ADN, que han sido transmitidas a través de los canales de cooperación policial para su cotejo con las bases de datos y las denuncias de desaparición presentadas por los familiares.
Trámites de repatriación y opciones de sepultura local
Los procedimientos para el traslado de los restos mortales a sus familias en el territorio nacional experimentan complicaciones operativas. A pesar de contar con la documentación judicial y médica preliminar, la falta de concreción en los arreglos fronterizos ha impedido hasta el momento el inicio del traslado de los féretros.
Ante la permanencia de los cuerpos en las instalaciones y la incertidumbre de las familias, las autoridades locales de Ceuta analizan la posibilidad de iniciar los entierros de forma directa por razones sanitarias e higiénicas. La opción prioritaria es la utilización del cementerio musulmán de Sidi Embarek, ante la presunción de la fe islámica de los fallecidos, evitando su traslado al camposanto cristiano.
Desafíos de capacidad en el cementerio
El eventual entierro local del conjunto de las víctimas plantea un importante reto logístico. El recinto de Sidi Embarek, que cuenta con una superficie total de 90.000 metros cuadrados, dispone en la actualidad de apenas un centenar de plazas vacantes. Debido a los preceptos religiosos islámicos que exigen la sepultura en tierra de forma horizontal e impiden la expansión vertical (nichos habituales en otras confesiones), la inhumación de estas víctimas agotaría prácticamente la capacidad disponible del lugar.
De llevarse a cabo los sepelios de las personas aún no identificadas o cuyos trámites de traslado permanezcan pendientes, la administración municipal asumirá los costes de los honores fúnebres, asignando a cada tumba blanca un número de identificación vinculado directamente al expediente genético custodiado por la policía científica, lo que garantizará su posterior localización por parte de las familias en el futuro.