La gestión del espacio público de cara a las semifinales del Mundial de Fútbol de 2026 ha generado disparidad de criterios entre los principales municipios catalanes. El Ayuntamiento de Barcelona, encabezado por el alcalde Jaume Collboni, ha reiterado su negativa a instalar pantallas gigantes en la vía pública para el encuentro entre las selecciones de España y Francia, manteniendo la postura institucional de reservar este tipo de despliegues exclusivamente en caso de que el combinado nacional clasifique para la final del torneo.
Ante la falta de un espacio público habilitado por el consistorio barcelonés, la plataforma ciudadana Barcelona con la Selección ha optado por trasladar la convocatoria al ámbito privado. La organización ha anunciado el alquiler de un local de ocio nocturno en la Ciudad Condal para ofrecer una alternativa a los aficionados, una iniciativa que en los últimos encuentros ha registrado un rotundo éxito de asistencia, completando el aforo disponible.
Contrastes en el área metropolitana y la capital
La decisión de la alcaldía barcelonesa contrasta significativamente con la adoptada en municipios colindantes como Badalona. Su alcalde, Xavier García Albiol, ha confirmado la instalación de una pantalla gigante en la plaza del President Tarradellas, en el barrio del Gorg, facilitando el acceso libre a la ciudadanía para el seguimiento del partido de semifinales. Desde el consistorio badalonés se ha asegurado, además, que el dispositivo se mantendrá operativo si España accede al partido definitivo por el título.
Por su parte, el Ayuntamiento de Madrid ha optado por potenciar la experiencia comunitaria reforzando sus infraestructuras públicas. Según ha informado la vicealcaldesa de la capital, Inma Sanz, se procederá a ampliar el aforo peatonal en la emblemática Plaza de Colón y se mantendrán las pantallas habilitadas en la zona de Puente del Rey, previendo una afluencia masiva de aficionados para la cita de este martes.