Argelia anunció este jueves la ruptura de sus relaciones diplomáticas con Emiratos Árabes Unidos, después de varios meses de enfrentamientos políticos y acusaciones de injerencia que han llevado los vínculos entre Argel y Abu Dabi a un punto de no retorno.
El Ministerio de Asuntos Exteriores argelino explicó que la medida llega después de haber agotado “todas las vías” para preservar los canales bilaterales. Argel acusa a Emiratos de haber multiplicado las actuaciones que considera “provocadoras u hostiles”, pese a las advertencias transmitidas en los últimos meses sobre las consecuencias que podían tener.
El embajador emiratí fue convocado este jueves en la sede de Exteriores en Argel, donde recibió la notificación oficial. La decisión abre ahora una nueva etapa entre los dos países, mientras se espera la reacción de Abu Dabi.
Argelia y Emiratos establecieron relaciones diplomáticas en 1976 y durante décadas mantuvieron mecanismos de cooperación política y económica. En 1984 crearon una comisión mixta destinada a impulsar las relaciones bilaterales. El cambio comenzó a hacerse visible con mayor claridad durante 2026.
Las señales públicas de la crisis aparecieron a comienzos de año, cuando el presidente Abdelmadjid Tebboune denunció los intentos de un país del Golfo de afectar a la estabilidad argelina. Aunque no identificó entonces al Estado al que se refería, las declaraciones fueron interpretadas en Argel como una alusión a Emiratos.
El enfrentamiento ganó intensidad en febrero. Tebboune volvió a denunciar actuaciones que, según su Gobierno, buscaban desestabilizar el país, mientras Argelia daba un paso concreto en sus relaciones con Abu Dabi al iniciar la denuncia del convenio de servicios aéreos firmado en 2013 y ratificado en 2014.
El acuerdo establecía el marco para las conexiones aéreas entre ambos países y su denuncia constituyó una de las primeras medidas bilaterales de importancia adoptadas durante la escalada.
Para entonces, las acusaciones argelinas ya apuntaban directamente a una supuesta intervención emiratí en asuntos internos. Medios argelinos identificaron al país del Golfo al que Tebboune había aludido en sus declaraciones.
El desencuentro entre Argel y Abu Dabi se desarrolla en un espacio regional sometido a una creciente competencia por la influencia. El norte de África, el Sahel y Oriente Medio concentran intereses enfrentados entre potencias regionales y actores externos, con Libia y Sudán entre los principales escenarios de disputa.
En este contexto, Argelia ha mostrado especial sensibilidad ante cualquier actuación extranjera que considere una intromisión en su entorno estratégico. Emiratos, por su parte, ha desarrollado durante los últimos años una política regional cada vez más activa, especialmente en varios conflictos y escenarios de África y Oriente Medio.
Las diferencias entre ambos países han quedado así vinculadas a una disputa más amplia sobre el equilibrio de poder en la región. La cuestión de la soberanía y el rechazo a las injerencias exteriores ocupa un lugar central en el discurso diplomático argelino.
El ministro de Exteriores, Ahmed Attaf, volvió a defender esta posición esta semana durante la reunión ministerial de la Liga Árabe celebrada en El Cairo, donde insistió en la necesidad de abordar las crisis regionales al margen de intervenciones externas.