Los incendios forestales vuelven a golpear con fuerza a Argelia, donde las llamas se han extendido por 13 provincias y han dejado al menos 12 muertos y 58 heridos, además de numerosas familias evacuadas. Hasta el mediodía del 27 de agosto se habían contabilizado 193 focos, de los que 46 permanecían activos, en una nueva emergencia que vuelve a poner a prueba la capacidad de las autoridades para hacer frente a los incendios que castigan cada verano amplias zonas del país.
La situación afecta principalmente al norte y al este de Argelia. Bejaia concentraba 11 incendios todavía activos, mientras Jijel y Skikda registraban siete cada una. Las llamas alcanzaron también zonas de El Tarf, Annaba, Guelma, Mila, Tébessa, Constantina, Tissemsilt y Sétif, obligando a evacuar a habitantes de las áreas amenazadas por el avance del fuego.
En algunas localidades, familias enteras tuvieron que abandonar sus viviendas y buscar refugio en escuelas, mezquitas y otros edificios habilitados ante la proximidad de las llamas y la intensa presencia de humo. Las elevadas temperaturas y la sequedad de la vegetación han complicado además las labores de extinción y favorecido la rápida propagación de los incendios.
En medio de la emergencia, las autoridades argelinas anunciaron la detención de 11 personas por su presunta implicación en actos de sabotaje y daños contra propiedades forestales. La apertura de esta vía de investigación ha vuelto a situar el posible origen intencionado de algunos incendios en el discurso oficial, mientras continúan las operaciones para controlar los focos todavía activos.
Las detenciones, sin embargo, no han cerrado el debate sobre la gestión de la emergencia. Las críticas se dirigen también hacia las políticas de prevención, los medios disponibles para combatir incendios de gran magnitud y la capacidad de intervenir con rapidez en áreas forestales de difícil acceso.
La cuestión cobra especial relevancia por el carácter recurrente de estos episodios en Argelia. Los incendios de los últimos años han dejado numerosas víctimas y han obligado repetidamente a desplegar importantes dispositivos de emergencia, especialmente en las provincias septentrionales, donde las altas temperaturas estivales, la sequedad y la abundancia de masa forestal elevan considerablemente el riesgo.
La magnitud de los incendios registrados esta semana vuelve así a abrir interrogantes sobre las medidas adoptadas antes del inicio de la temporada de mayor riesgo y sobre la disponibilidad de recursos suficientes cuando aparecen varios focos de manera simultánea en distintas provincias.
Mientras los equipos de intervención continúan trabajando para controlar las llamas, la prioridad sigue centrada en proteger a las poblaciones amenazadas y evitar que aumente el balance de víctimas. Con decenas de incendios todavía activos, Argelia afronta otra emergencia forestal de gran alcance y, con ella, vuelve a quedar sobre la mesa el debate sobre la prevención y la capacidad de respuesta ante un problema que se repite verano tras verano.