En una declaración oficial emitida este lunes, 31 de agosto, la Asociación Marruecos, Íbero-Latinoamérica y el Caribe (AMILAC) ha hecho un llamamiento formal a los gobiernos de España y Marruecos para articular una respuesta institucional coordinada, ágil y ajustada estrictamente a la legalidad internacional frente a los últimos acontecimientos migratorios registrados en Ceuta.
En su comunicado, la entidad ratifica su respaldo a la posición oficial manifestada por el ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, reafirmando la plena disposición del Reino de Marruecos para asumir sus responsabilidades e impulsar el retorno seguro de los menores no acompañados con sus familias, respetando en todo momento el interés superior del menor y los procedimientos legales establecidos.
«Un niño o un adolescente no puede convertirse en una pieza de una disputa política, migratoria o diplomática. Hacemos un llamamiento a Madrid y Rabat para que establezcan una vía rápida, clara y eficaz que permita resolver esta situación sin instrumentaciones partidistas», enfatiza la asociación en su nota.
Asimismo, AMILAC rechaza categóricamente la narrativa promovida por determinados sectores políticos en España —especialmente desde la derecha y la extrema derecha— que intentan proyectar una imagen de "amenaza permanente" por parte del país vecino. La entidad advierte que reducir la realidad de Marruecos a un mero puesto fronterizo o a una crisis migratoria supone un ejercicio de simplificación injusto que ignora las profundas transformaciones socioeconómicas, infraestructurales y académicas que experimenta la sociedad marroquí.
En el plano geopolítico, la asociación subraya que la escalada de tensiones perjudica la alianza estratégica que Marruecos mantiene con la Unión Europea en materia de seguridad, lucha contra las mafias de tráfico humano y cooperación económica en sectores clave como la agricultura, el comercio y la pesca.
Finalmente, el documento hecho público por AMILAC concluye instando a ambas naciones a no ceder ante la retórica del miedo y a preservar el espacio mediterráneo como un puente de estabilidad, respeto mutuo e intereses compartidos, recordando que la responsabilidad política actual exige construir soluciones duraderas en lugar de ahondar las divisiones.