Marruecos ha abierto este miércoles, 23 de septiembre, las urnas de sus duodécimas elecciones legislativas desde la independencia, una cita llamada a renovar los 395 escaños de la Cámara de Representantes y a dibujar una nueva correlación de fuerzas de la que deberá salir la próxima mayoría gubernamental. La jornada llega después de casi dos semanas de campaña electoral, iniciada el 10 de septiembre y cerrada a medianoche del martes.
Un total de 15.801.162 ciudadanos figura en las listas electorales generales, cerradas el pasado 10 de julio tras el proceso extraordinario de revisión del censo. Los hombres representan el 54 % de los inscritos y las mujeres el 46 %, mientras que el reparto territorial deja un 55 % de electores procedentes del medio urbano frente a un 45 % del ámbito rural.
La fotografía del censo ofrece, además, otro dato significativo: los mayores de 60 años representan más del 29 % del electorado, mientras que los jóvenes de entre 18 y 24 años apenas suponen el 4 %. Entre ambos extremos, los ciudadanos de 35 a 44 años representan el 21 %, el mismo porcentaje que la franja de 45 a 54 años; los electores de entre 25 y 34 años constituyen el 15 % y los de 55 a 59 años, el 10 %.
La batalla por los 395 escaños se libra entre 28 formaciones políticas, incluida una alianza constituida con motivo de estos comicios, y dos listas de candidatos independientes. En total, fueron presentadas 1.850 listas y 7.288 candidaturas, una cifra que sitúa la competencia en una media nacional superior a 18 aspirantes por cada asiento de la Cámara.
Del conjunto de candidaturas, 1.615 listas, integradas por 5.505 candidatos y candidatas, corresponden a las circunscripciones locales. A ellas se suman 235 listas regionales reservadas exclusivamente a mujeres, en las que concurren 1.783 candidatas. La presencia femenina alcanza así las 2.658 candidaturas en el conjunto del proceso electoral.
Las elecciones llegan también con una parte importante de la Cámara saliente intentando conservar su escaño. 227 diputados en ejercicio han vuelto a presentar su candidatura, por lo que las urnas determinarán no solo el peso de cada formación en la próxima legislatura, sino también el alcance de la renovación dentro de la propia institución parlamentaria.
El escrutinio contará, además, con un amplio dispositivo de observación. La Comisión Especial de Acreditación de Observadores Electorales autorizó a 3.006 observadores nacionales, pertenecientes a 26 organizaciones no gubernamentales y una institución nacional. De ellos, 783 pertenecen al Consejo Nacional de Derechos Humanos y 2.023 a asociaciones de la sociedad civil marroquí. A este despliegue se añaden cerca de 200 observadores vinculados a 30 organismos y organizaciones internacionales, regionales y diplomáticas, distribuidos por las doce regiones del Reino.
Con las urnas ya abiertas, la atención se desplaza ahora al reparto de los 395 escaños. El resultado determinará la nueva composición de la Cámara de Representantes y abrirá la siguiente fase política: la configuración de la mayoría sobre la que deberá asentarse el próximo Gobierno.